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La guarida del zorrito

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.

08/06/2005

ODA A MI MADRE

I

En el último rincón del inconsciente
yo recuerdo tu voz distorsionada
en el suave mecer del recipiente,
que incubara mi vida que iniciaba
al compás de tu espera emocionada.

Yo recuerdo mi llegada por el frío,
por la dulce caricia de otras manos
y el dolor que sentí tras la nalgada;
por el roce agradable de agua tibia
en mi cuerpo liberado de tu aljaba.

Casi siento los besos de tus labios
en mi frente pequeña y corrugada,
tu sonrisa acariciante en mis oídos
al saber que esa voz tranquilizaba,
la expectante inquietud de mis sentidos.

II

Breves fueron las horas de la infancia
y el periodo de solaz deleitamiento,
breve el lapso sutil de la fragancia,
aspirada, al brindarme el alimento
de tus senos que me dieron su lactancia.

Luego vino el festival a mis gateos
y el aplauso al caminar absurdo,
suspendido en el columpio de tus brazos,
tuve forma de cambiar todo lo burdo
para asirme a los seguros de mis pasos.

Más de pronto me vi desestimado
pues de nuevo, la historia al repetirse,
de tu cálida atención, fui separado,
y aquello que fue mío tuvo que irse,
pues nuevo hermano separome de tu lado.

III

En un lento transcurrir fueron llegando
los momentos agradables de la escuela,
y cediendo tu lugar a mis mentores,
en mi estancia de escolapio fui educado,
siendo padres, para mí, los profesores.

Fueron tantas y nutrientes esas cosas,
aprendidas a mi paso por las aulas
donde amigos encontré que compartieron
largas horas de mi infancia, ¡tan hermosas!
que entre amores y saberes sucedieron.

En la dulce niñez de mis recuerdos,
absorbí los valores transferidos
que sellaron en el alma mi carácter,
y que hicieron de mi vida y mi destino
lo que soy, lo que seré, por todas partes.

IV

en mi breve juventud... ¡Mi gran tesoro!
duerme ya, reposando aprisionada,
de esos años de mi vida, más añoro:
percibir frente de mí, tu fiel mirada,
impulsando mis anhelos y mis logros.

Como suaves destellos, sin valores,
a mi vida llegaron las pasiones,
dieron paso, por fortuna a los amores,
que entre dulces caricias y requiebros
cautivaron para siempre mis razones.

Siempre al lado de mi vida te prendiste,
lo mejor de mis sueños alentaste,
luego dí mi corazón. ¡Feliz quimera!,
a la esposa que el destino me brindara
¡y lograste con tu amor a que te quisiera!.

V

Con el tiempo y como pétalos de rosa,
Uno a uno llegaron los retoños
Y tu vida nada estéril, ni infructuosa
fue bendita para siempre en sus otoños,
en mis hijos, como ofrenda generosa.

Madre santa, con tus manos ya marchitas,
bendijiste el afán de mi existencia
y con esa bendición, tú me impulsaste
al anhelo de vivir, en plena esencia
del servicio y el amor que me enseñaste.

Hoy mis triunfos los coloco en tu regazo
Como prenda de mi amor dulce y grandioso
para Dios, al que a adorar, tú me enseñaste,
otorgando mi respuesta generoso
en la entrega de mi amor a mis hermanos.

VI

Al mirarte, entre sábanas tan blancas
cual sudario de tu vida generosa,
me enterneces con tus pálidas mejillas
y tu lánguida mirada, ya nubosa
en la pena de tus males, bendecida.

¡Dios bendito!... Quisiera yo pedirte,
que mi vida, por su vida Tú cambiaras
trasladando sus dolores a mi cuerpo
para así, después de muerto yo esperara
su llegada gloriosa, allá en tu Cielo.

Y de nuevo, que unidos se iniciara
el retorno de otro ciclo de la vida
siendo ella, para mí, de nuevo madre,
y siendo hijo para ella, me brindara
otra fuente de amor entenecida.

VII
En el quince de junio más amargo
de mi vida que triste se desliza, y
en el alba que se asoma en ese día
en tu rostro se dibuja la sonrisa
entregada a nuestro Dios como latría.

Dormida en tu sudario te doblegas
a la muerte que en sus brazos te redime
del dolor de tus últimos momentos
y tu frágil materia se percibe
libre ya de tu noble sufrimiento.

Duerme, duerme, querida madrecita
y en el cielo disfruta tu presente,
de ése Dios, que desde allá te necesita
como Ángel de mi vida y en tu ausencia
permanezcas a mi lado para siempre.

Mario López Barreto.
A mi madre, en su lecho de enferma a sus 84 años de edad.
7 de junio de 2005.
Terminada el 16 de junio de 2005.
Cuando mi madre entregó su alma a Dios.
08/06/2005 17:26 Enlace permanente. Tema: POESIA Hay 2 comentarios.

17/06/2005

QUERIDA MADRECITA

madre1.JPG

Querida mamá Tolla... Querida mamita:

Hoy miércoles 15 de junio de 2005 dejaste de existir. Siempre me había sentido muy mal al ver a una persona en su lecho de muerte, pero ahora no, no me sentí mal ni sentí pena ni pánico al saber que me dejabas, muy al contrario, sentí una paz infinita, una ternura increible, la misma supongo que sentiste tú cuando me tuviste en tus brazos recién nacido. Te ví tan frágil con tus ojitos cerrados, con tus manecitas unidas, con la faz tranquila, con la paz reflejada en tu semblante, con esa paz que proporciona el deber cumplido y la misión concluída y por todo el amor que diste y recibiste a lo largo de tu generosa vida a propios y extraños.

Los últimos meses de tu vida, nos diste ejemplo de paciencia y aceptación, no hubo quejas, ni lágrimas, siempre una sonrisa, siempre una bendición, siempre mensajes de amor y de esperanza... No hubo de tu parte herencias materiales pues esas no fueron para tí, ¡y qué bueno!... La herencia que nos dejaste es maravillosa: es tu ejemplo de mujer buena, fiel, respetuosa y amante de Dios y de tus semejantes, es la educación y la preparación que nos brindaste, poniendo en ello tu pasión y tu vida, fué, el habernos educado en el temor de Dios y en el amor al prójimo. ¡Grata y grandiosa herencia de vida!

Por éso, mi niña bonita, por éso no hubo miedo ni horror ante tu muerte... Sólo acepto como parte de mi vida, la pena de ver el final de tu ciclo vital... ahora, físicamente ya no existes, no puedo ya tocar tu piel, ni ver tus ojos tristes, ni escuchar las canciones que cantabas con tu voz maravillosa, ni tu risa cantarina; no puedo sentir tus labios ni la señal de la cruz que ponías en mi frente al bendecirme; ya no percibiré el olor de tus cabellos, ya no podré más, deleitarme con tus exquisitos guisos, ya no, pero a cambio, sé que desde arriba tendré tu bendición y tu amor eterno.

Al dejarte en el cementerio tuve necesidad de expresarte lo que siento y no pude, se que no podrás oír este mensaje, pero lo que sí se que llegará a tí, sin duda, allá donde quiera que estés. Recuerda mamita, siempre te amé y siempre te amaré... Tú vivirás en mí y yo en tí, estoy seguro, ahora te ruego solo, que al final de mi camino, seas tú quien me lleve a la presencia de ese Dios maravilloso al que me enseñaste a amar, mientras tanto, vive su amor en unión de todos los seres queridos para tí, que sin duda te recibieron encantados.

Solo me resta encontrar resignación en la familia, recordando las palabras que desde niño nos decías "Dios, nunca nos dará cargas que no podamos llevar a cuestas". Sí mamita linda... Dios me ayudará a soportar tu partida y a esperar la mía, para estar juntos para siempre. Te fuiste para ser una nueva estrella, que tu estrella sea la que ilumine lo que me resta de vida.

Madrecita... Mi nietecito, Mario alfonso, me dió este mensaje para que lo pusiera en tu féretro en una servilleta, no lo hice, perdón por ello. no fuí capaz porque sabía que de cuaquier forma tu sabrías el contenido de sus pensamientos cuando se acercó a tí, pero lo incluyo aquí como muestra de su amor por tí... (sic)

Abuelita Ustolia te quiero decir que
te extraño mucho, yo no quería que
te fueras al cielo pero estavaz
muy malita, quisiera que estuvieras
aquí conmigo y no ariva onque
se que aya eres muy feliz por que
estas con el hombre mas vueno
del mundo que se llama Diosito
aya hay muchos gardines y tienes
muchos amigos, es todo.

Te quiero
Mucho.

Mario Alfonso.

Mamá, Gracias por la vida que me diste pues a través de ella, pude conocer la luz del sol, la luna y las estrellas, el ruido del río y la fuerza del mar, tu sonrisa y tu mirada triste; gracias porque por la vida que me diste pude conocer el amor de mi esposa, de mis hijos y de mis nietos; la belleza y el olor de las flores, gracias por el calor de tus besos que aún siento pegados a mí; gracias por la simpleza y contundencia de tus sabios consejos porque por ellos soy lo que soy, un hombre útil a Dios y a mi patria, a mi familia y a mí mismo; gracias por la disciplina que me aplicaste porque gracias a ella supe distinguir.. La verdad de la mentira, el amor del odio, la bondad de la maldad, el trabajo del ocio pecaminoso y sobre todo, gracias por la grandeza de tu amor y de tu ejemplo, pues por medio de todo ésto descubrí el amor de Dios, aquí mismo en la tierra. Por todo ello y mucho más... ¡Gracias querida mamá Tolla!

Tu hijo Mario.
17 de junio de 2005.

17/06/2005 16:56 Enlace permanente. Tema: GENERALES Hay 3 comentarios.

En nuestra memoria

moño negro.jpg

Ahora descansa en la gloria del Señor.

Por la gran mujer, esposa, hermana, hija y maravillosa madre.
Eustolia Barreto

17/06/2005 19:47 Enlace permanente. Tema: GENERALES No hay comentarios. Comentar.


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