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La guarida del zorrito

MI MADRE...

MI MADRE...

"Mamá Tolla"

Ella fué originaria de Sayula, Jalisco, lugar de donde la tomó mi padre a la edad de 15 años cuando apenas brotaba a la juventud, como una rosa de las muchas que se cultivaban en el huerto de su casa. Mi madrecita fué mestiza de origen, llevó en su sangre, la herencia de la raza blanca del abuelo Pascual y la gloriosa y bendita herencia indígena de la abuela Lupe.

Sus padres, rígidos a más no poder, la educaron bajo las exigencias de la época y las normas de la Iglesia Católica. Nunca se le permitió salir si no era acompañada de alguno de sus hermanos y siendo uno de éstos, amigo de mi padre, les permitió una relación que acabó en matrimonio y que perduró durante 45 años hasta la muerte de él.

Su matrimonio fructificó en nada menos que doce hijos “Uno por cada apóstol” según mi abuela paterna, muy dada a relacionar las cosas de la iglesia con lo cotidiano, todos educados hasta donde ajustó el presupuesto (que era poco), pero convencidos de que el trabajo honesto, la determinación, el esfuerzo, la persistencia y el sacrificio son la base para el verdadero éxito.

Una vida de trabajos duros y penurias, no puede llevarse adelante si no se tiene la convicción esencial del respeto a sí mismo, de la integridad y de la lealtad al ser amado y a la familia formada. Así fue la vida de mi madre junto a mi padre, sin quejas, ni pleitos, ni reclamos, simplemente una vida de cooperación mutua, donde tuvo que trabajar brazo a brazo, para colaborar en la formación de los hijos, donde ella, fue ejemplo de virtudes y amor a los suyos y a sus semejantes.

Una sola anécdota, descubrirá el grueso calibre de doña “Tolla” mi madre: En octubre de 1959, cuando un destructor ciclón asoló a nuestro Estado, el hecho fue cubierto en lo correspondiente por la radio. Mi madre, entonces, se encontraba en la ciudad de Guadalajara, atendiendo a uno de mis hermanos (Francisco Javier) que se hallaba recién operado de una agresiva osteomielitis en un sanatorio particular, teniendo consigo también al entonces menor de la familia (Jorge) de menos de dos años.

En la radio del sanatorio, escuchó que Colima había casi desaparecido del mapa por un terrible ciclón que azotó todo el estado, por lo que aterrada, encargó a mi hermano enfermo a las enfermeras y médicos de la institución, quienes amorosamente se comprometieron a cuidarlo, y cargando a su otro chiquillo en brazos se vino en autobús hasta Pihuamo, Jalisco, de ahí, increíblemente se vino a pié cargando al mocoso hasta el puente del Río El Salado, ya en Colima, donde subiendo en una troca llegó cansada y ampollada de sus pies a lado del resto de sus hijos, pues viviendo a un lado del Arroyo del Manrique, pensó que realmente no nos encontraría. Cuando nos vio a todos sanos y salvos, soltó el llanto, comió un poco y regresó a Guadalajara al lado del otro hijo enfermo que le necesitaba.

¿Cuántas proezas hará una madre por sus hijos en peligro? Nadie, jamás nadie será capaz de cuantificarlas, lo que sí es cierto es que mi madre realizó no una, sino miles, por quienes ella decía: -"son carne de mi carne y sangre de mi sangre".

Si mi padre me llenó de orgullo, mi madre agregó amor al coctel, decenas de veces la vi repartiendo el pan a sus hijos que clamábamos insolentes (en la época mala) mientras ella, volteándose, bebía los vientos, y con mano trémula enjugaba del rostro con la punta de su mandil una lágrima que aún hoy me quema el sentimiento, como quema el té de albahaca, hierbabuena, estafiate, epazote o manzanilla caliente con que nos curaba todo tipo de dolores, a los que agregaba una oración y un cariñoso aunque tosco masaje, porque decía: -Aguante mijo, que los hombres no lloran.

Ella nos educó en los valores familiares de honestidad, tolerancia, respeto y amor a nuestros semejantes pero "a punta de cuerazos", tenía siempre a la mano, un chicote de cuero crudío y nunca faltaron como justa justicia a nuestras maldades, "tres cuerazos tres" (como papeleta de los toros de la Villa) en el lomo o donde calleran, total, no había tiempo para calcular espacio y cuando llegaba "el golpe" dejaba moretes donde caía. De tanto cuerazo, creo que nos curtimos mis hermanos y yo, porque, o ella perdía fuerza o nosotros no sentíamos los trancazos. Es más, creo que nos dolía más un regaño con sus correspondientes lagrimones de su parte que una tanda de tres cuerazos bien ganados; ¡ah! eso duró hasta que nos salió el bigote, ya después eran simples regaños o consejos, hasta que ella nos faltó. Creo que si ella hubiera sido mamá en esta época, con toda seguridad: La Policía Ministerial, el DIF, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Pía Sociedad Contra el Maltrato de Niños, la hubieran puesto bajo rejas y condenada a cuatro cadenas perpetuas. Jajajajajajajaja.

¿Secuelas? ¿Traumas? ¿depresiones?... Ninguna y de ningún tipo porque la corrección amorosa a tiempo (aunque sea dura), hizo de nosotros seres humanos completos, conscientes de que "el que la hace, la paga".

Entre cocina y máquina de coser, entre ayudas, pedimentos y ofrecimietos al gran Dios, entre risas y lágrimas, hijos, nietos y bisnietos, transcurrió la vida de mi madre, hasta que el 24 de diciembre de 2004 inició la etapa final de su vida, tras una leve embolia cerebral sin sufrir ninguna enfermedad mortal le llegó una depresión terrible,se cansó de vivir, simplemente se negó a comer y poco a poco se nos fué muriendo... Tal vez se piense que sus hijos no lucharon por su vida, pero no, sí lo hicimos, sólo que cuando un ser humano toma la decisión de reunirse con su Dios y con los suyos, vanos son los esfuerzos médicos, familiares y de todo tipo; cuando llega la aceptación a la muerte y el deseo de descansar en un verdadero descanso no hay nada por hacer.

Por fín el 15 de junio de 2005 por la madrugada... doña Tolla partió a reunirse con su creador, a reunirse con el esposo que amó, con sus padres, hermanos e hijos que se le adelantaron. ella murió con una sonrisa en los labios, la sonrisa de los justos y de los que se van satisfechos de su propia vida, de sus propios logros, y los de mi mamá, fueron muchos, muchísimos.

Aquí me llega el recuerdo de un poema hecho una canción hermosa, es de Facundo Cabral y que creo pudo haber sido el pensamiento final de mi madrecita:

Perdóname señor
pero a veces me canso
a veces me canso
de ser un ciudadano.

Me cansa la ciudad
y las oficinas
me cansa la familia
y la economía.

Perdóname señor,
estoy harto de este infierno
de este mercado mediocre
donde todo tiene precio.

Perdóname señor
pero yo me iré contigo,
a recorrer tus montañas
tus mares y tus ríos.

Perdóname señor,
pero a veces yo pienso
que tienes para mí
algo mejor que esto.

Perdóname señor,
no quiero ser un ciudadano
yo quiero ser un hombre
como Tú me has creado.

Sí, mi madre decidió no ser más una ciudadana preocupada por la economía ni por la familia ni por el mugre mercado en el que vivimos, que lo mismo compra cosas que conciencias, sí, mi madre prefirió ir a recorrer las montañas, los campos floridos, los mares y los ríos de Dios, decidió acercarse al Árbol y al Río de la Vida y sí, sí creo con firmeza que así es y sé tambien, que Dios le preparó algo mejor que ésto. Adios madrecita linda. Descansa en paz.

Mario López Barreto.
1 de septiembre de 2005.

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2 comentarios

gabriel santos -

que barbaro, don mario barreto, que palabras y que anecdotas, mi nombre es Gabriel Santos y soy de Guadalajara pero vivo y trabajo en la ciudad de Seattle Washington, buscando una pagina de cuchillos de sayula por accidente me detuve en su pagina y me dejo maravillado la forma en que escribe aunque no soy lector de cabecera, me di cuenta que tiene una manera muy profunda de comunicarse, de hecho siempre he tenido la inquietud de escribir algo y tambien de transmitir vivencias y momentos que para mi han sido especiales, ahora dejeme mandarle un saludo y espero llegue mi comentario gracias...y felicidades

gabriel santos -

que barbaro don mario que palabras y que anecdotas, mi nombre es gabriel y soy de guadalajara pero vivo y trabajo en la ciudad de seattle washington, buscando una pagina de cuchillos de sayula por accidente me detuve en su pagina y me dejo maravillado la forma en que escribe aunque no soy lector de cabecera, me di cuenta que tiene una manera muy profunda de comunicarse, de hecho siempre he tenido la inquietud de escribir tambien de transmitir vivencias y momentos que para mi han sido especiales, ahora dejeme mandarle un saludo y espero llegue mi comentario gracias...
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